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¿Vale la pena?

 

 

Con Chávez, Venezuela recuperó su petróleo y emprendió un rumbo hacia un futuro mejor para su pueblo. Fue solidaria mientras pudo con los pueblos hermanos. Y ahora es bloqueada, saboteada, saqueada y amenazada militarmente. USA quiere recuperar el petróleo. Grandes intereses trasnacionales, la UE, los gobiernos títeres  quieren impedir que sobreviva su esfuerzo de dignidad y soberanía.

Venezuela polariza posiciones y caen las máscaras. En el Uruguay, se ve claramente que entre blancos, colorados e independientes no hay ninguna diferencia cuando se trata de elegir entre Patria Grande o imperio. También se ve el vuelo corto del discurso “neutro”, del FA. Dice Mujica: “a USA le importa un carajo la democracia y a Maduro lo mismo”. ¿Está justificando una invasión a USA o a Venezuela? Y cancillería pide “elecciones presidenciales” en Venezuela a un año de las que dieron el triunfo a Maduro, haciéndole el  juego al golpismo y a la intervención.

El pueblo venezolano es el que sufre. Desaparecen los artículos subvencionados de  las góndolas del supermercado, les esconden los medicamentos; al Gobierno legítimo le roban los ahorros y el oro y hasta le niegan repuestos para los pozos petroleros de tecnología yanqui. Y luego le ofrecen “ayuda humanitaria” para justificar la invasión.

¿Vale la pena tanto sacrificio? ¿No es mejor rendirse de una vez?

El camino de la libertad muchas veces fue doloroso y estuvo sembrado de derrotas. En 1813, Artigas dijo a su pueblo:

 …Cenizas y ruina, sangre y desolación, ved ahí el cuadro de la Banda Oriental y el precio costoso de su regeneración. Pero ella es pueblo libre."

Esta libertad, después de tantos sacrificios, se extinguió en 1820. Treinta años antes, el poder colonial había torturado y asesinado a Tupac Amaru II, a Micaela Bastidas, a Bertolina Sisa, a Tupaj Katari; veinte años antes de la gesta  artiguista  había sido ahogada en sangre la revolución haitiana; guerrilleras heroicas como Juana Azurduy, y otros que sobrevivieron, murieron pobres y abandonados por los nuevos gobernantes masones . En 1833, el heroico levantamiento de Rivero en las Malvinas terminó con el asesinato despiadado de gauchos e indios por los soldados británicos,  y así podríamos seguir evocando a Manuel Rodríguez y tantos otros. Cuarenta años después de Artigas el heroico Paraguay pagó con una altísima cuota de muertos su sueño frustrado de soberanía

.¿No es mejor quedarse con lo que tenemos? Al fin y al cabo, otros están peor.

El problema es que si no cambiamos, nos van sacando lo poco o lo mucho que tenemos. Y eso se hace ahora a nivel mundial a un ritmo nunca visto antes en la Historia de la Humanidad. Alguien puede creer que la deuda externa o la extranjerización de la tierra no son su problema, pero nadie puede negar hoy que vamos barranca abajo.

La falta de empleo, la inseguridad en las ciudades y en el campo, el deterioro de los servicios de salud, la gente en situación de calle, la desaparición de los pequeños productores de alimentos, la asfixia impositiva al pequeño comerciante y al pequeño productor, la gente que vaga sin esperanzas entre los esqueletos de las antiguas fábricas ¿todo eso puede revertirse si nos ponemos de rodillas la inversión extranjera? Laexperiencia mundial nos dice que no. Pero hay otros efectos más visibles aún: el agua que nos hace tomar OSE, las cianobacterias que aparecen hasta en el mar cuando crecen los ríos contaminados, el aumento de enfermedades por causas ambientales ¡Y el disimulo criminal de los responsables! Todo nos  demuestra que el modelo no va más.

Sólo la UP dice lo que hay que decir y actúa como debe actuarse. En las reuniones con vecinos y con movimientos sociales, en nuestros debates democráticos internos y en la práctica parlamentaria, nuestra norma absoluta (y, desgraciadamente, exclusiva) es la coherencia y la ética.

La UP siempre elegirá la vía menos dolorosa posible para la liberación de nuestro pueblo; pero no renunciará jamás a su redención. Somos la única trinchera uruguaya en la lucha final de los pueblos por su supervivencia y por un destino mejor, fraterno, socialmente solidario y ambientalmente sustentable. Es este  camino que aquí señala la UP o la lenta agonía de la Humanidad; porque en su fase final, Capitalismo es muerte y la liberación de los pueblos  es vida. Vale la pena elegir la vida.

 

(*) Maestro e historiador, candidato a la Presidencia de la República por Unidad Popular.

  

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