Programa UP y Educación (I)


La Educación es tan antigua como la Humanidad misma. Cuando el lenguaje propiamente humano posibilitó el pensamiento conceptual, surgió en cada comunidad un nuevo desafío: transferir a las nuevas generaciones los conocimientos, destrezas, valores y creencias de los mayores. El lenguaje humano fue la base de esta transferencia entre generaciones, complementado por el trabajo práctico y por los rituales,

En las sociedades opresoras la Educación se volvió privilegio de pocos.

En las sociedades opresoras industrializadas se hizo necesaria cierta instrucción para la fuerza de trabajo asalariada. El Poder descubrió además que la instrucción generalizada, hasta niveles medios, era también un factor de manipulación ideológica. De todos modos cuidó de que la educación de excelencia y los niveles de postgrado se mantuvieran sólo para una élite. En la Educación Pública se involucionó desde una oferta democrático burguesa a una creciente participación de las trasnacionales para moldear asalariados según las necesidades de los saqueadores.

Todo se enmascara en palabrerías sobre modernización, en citas a nuevos autores europeos y yanquis, y en la falsa idea de que la Escuela y sus contenidos educativos están superados, que hay que ser más práctico y que todos deben ser promovidos devaluando la calidad de los procesos de enseñanza aprendizaje.

En cuanto a la Educación Superior, el pensamiento crítico fue desfinanciado y acusado de estéril, de pérdida de tiempo. Se intenta, no sin resistencia interna, que becas y ascensos sean otorgados a los soldados tranquilos del Sistema, a los servidores de laboratorios y trasnacionales.

El capítulo 16 del programa de la UP, lema Asamblea Popular, plantea una revolución extraordinaria en la situación educativa actual. Recoge las mejores tradiciones educativas de este suelo, desde la Escuela de la Patria artiguista, los generosos proyectos educativos de Leandro Gómez, el esfuerzo democrático burgués del “viejo” Batlle, la acción cultural de nuestros primeros sindicatos obreros, el pensamiento y la acción de nuestro magisterio rural y urbano, el audaz pensamiento reformista “cordobés” de nuestros universitarios de los años 50, las luchas del pasado reciente. Y los sitúa ante los desafíos del siglo XXI,. .

Después de los capítulos que explican de dónde provendrán los recursos, el capitulo 16 comienza con este planteo esencial:

“16.1-Sistema Único Nacional de Educación Pública: Reconstruir un sistema que garantice el derecho al acceso a la educación a toda la población y en todos sus niveles. Tomando como base de partida las resoluciones del Congreso de Educación “Maestro Julio Castro” y derogando la actual Ley de Educación de 2008. Haciendo realidad la Autonomía y el Cogobierno paritario en todos los subsistemas. Se planteará de inmediato la autonomía técnica y financiera para todas las ramas de la Enseñanza Pública”.

O sea: el futuro no pasa por exonerar de impuestos a las universidades privadas, ni a los colegios para ricos, ni a la fachadas caritativas eclesiales de educación digna para unos pocos hijos de trabajadores, sino por el camino contrario: un Sistema Único Nacional de Educación Pública, con igualdad de oportunidades para todos. Claro que esto no se logrará en forma plena sin la concreción simultánea de las demás metas del Programa.

Y como no podía ser de otra manera, los dos puntos siguientes complementan lo anterior:

16.2-Presupuesto inmediato no menor al 6% del PBI para ANEP-UdelaR: Tomando como base esta asignación de recursos, priorizar el gasto educativo como base indispensable para un Sistema de Educación Pública que abarque todo el territorio nacional, con formación de alta calidad, infraestructura adecuada y trabajadores profesionales con salarios acordes. Garantizar mediante becas y otros estímulos beneficios reales a nuestro pueblo y sus hijos, asegurando desde ya una formación integral, con conciencia crítica y transformadora de la sociedad.

16.3-Se realizarán desde el inicio Auditorias de gestión para investigar el gasto presupuestal, asegurando su transparencia. Contra todas las empresas privadas, los negociados en las licitaciones, los gastos superfluos, y todo tipo de “plan” y/o “proyecto”- en general inconsulto e inútil-, que desvíe fondos presupuestales o de cualquier otro origen estatal.

Que se preocupen los “asesores” contratados con retribuciones obscenas, los jerarcas puestos a dedo y los gerentes millonarios del Plan Ceibal. Nuestro programa no consiste en cambiar unos acomodados por otros, sino en la participación directa de docentes, técnicos y pueblo organizado como protagonistas del cambio.

Pero nuestro Programa dice mucho más en su capítulo 16., Continuaremos navegando en él.

(*) Maestro e historiador, candidato a la Presidencia de la República por Unidad Popular.

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